viernes, 18 de enero de 2013

EL PERFUME DE LA PODREDUMBRE


Hace un buen tiempo no escribía para este blog, debido a que acuso los golpes morales, legales e intelectuales que los venezolanos decentes hemos venido soportando desde hace Catorce años y de forma mas enfática de cuatro meses para acá…

La derrota electoral de la oposición en octubre (no la derrota de Capriles, fue nuestra derrota, de TODOS los opositores, que nos dejó ese sensación de duelo electoral, que incluso hoy, en estos días de la segunda quincena de Enero) sigue doliendo y no cicatriza…

Luego como efecto colateral, vino el latigazo ardiente de la abstención y su inmediato efecto en las elecciones a las gobernaciones en las que dimos varios pasos más, hacia atrás…

Acto seguido y como buenos venezolanos, se nos olvidó que tenemos recursos limitados y viajamos, compramos, gastamos, comimos y bebimos, como es la costumbre navideña de esta noble tierra.

A todas estas, el Presidente electo de Venezuela, se fue a Cuba y no ha vuelto, no se sabe a ciencia cierta que es de su vida, de hecho ni siquiera sabemos si está con vida.

Desde el TSJ, la extraordinaria erudita en leyes, Luisa Estela Morales, le dio luz verde a los caprichos continuistas de un sector del oficialismo, que no sabemos aún si está desesperado de ira y soberbia, o de un marcado temor, un miedo de esos que congela la sangre, al verse al borde de un profundo abismo sin fondo…

Llegó el 10 de enero y presenciamos en cadena nacional, un acto masivo de violación sistemática de la Constitución Nacional. Acto en el cual, coloquialmente hablando, usaron la otrora reconocida como la mejor Constitución del mundo, como un vulgar papel toilet…

Hay una profunda crisis de escasez para algunos, desabastecimiento para otros y carestía para todos!

La inflación está avanzando a paso de vencedores, mientras se tranca el flujo de divisas a industriales, empresarios  e importadores.

Para colocarle cierta guindilla al pastel, nombran con una extraña firma “plana” al excelentísimo señor Canciller de la República, nada más y nada menos, que al “polifacético” Elías Jaua.

Visto lo visto, es frustrante que la reacción de rechazo de los ciudadanos…no llega! No pasa nada! Es una extraña y enfermiza sensación en la que, al parecer, todos estamos inmersos en un curioso Síndrome de Estocolmo colectivo.

Muchos añoran a "Sabaneitor", al ver que su jauría de seguidores, resultan más locos y peligrosos, que al que se consideraba el hombre fuerte de Venezuela.

Todo este cuadro, me hace creer que, cual empleado del Aseo Urbano, de tanto trajinar con la basura, nos hemos acostumbrado y adaptado a su olor… es un aroma familiar, que para nada nos resulta sofocante, hediondo, putrefacto o fétido…nos adaptamos a esa fetidez y vemos con mirada curiosa a quien se atreve a arrugar la nariz ante ese hedor…

Mis amigos, nuestra realidad no deja lugar a dudas, nos gusta el aroma de la podredumbre… al menos a una gran y abrumadora mayoría de habitantes, por la cual pagamos justos por pecadores… pero allí está, es nuestro ambiente cotidiano, nuestro entorno, nuestro día a día… allí está… el perfume de la podredumbre